Por: Venerable Sengen Castilla, Comunidad Budista Soto Zen
«Que todos los seres que hoy experimentan fragilidad, abandono o dolor encuentren un refugio de paz y calidez.
Que nuestros ancianos sean honrados con dignidad, respeto y gratitud. Que nunca sientan el frío de la soledad, sino el abrazo de la comunidad. Aspiremos a ver en ellos nuestro propio rostro del futuro y el refugio de nuestra historia.
Que las poblaciones vulnerables se vean libres del miedo, de la injusticia y de la escasez; que sus necesidades básicas sean cubiertas y encuentren manos amigas en su viaje.
Aspiremos a habitar con el corazón abierto. Que nuestra presencia incondicional sea un bálsamo silencioso que acaricie y disipe el sufrimiento.
Reconozcamos nuestra interdependencia: su dolor es el nuestro, y su alivio es nuestra verdadera paz. Despertemos el corazón compasivo para ser refugio, alimento y consuelo.
Que todos los seres vivan en paz.»
Oremos por el Perú 2026.